La Importancia de invertir en oro

El oro de inversión es una opción poco popular, pese a los múltiples beneficios que ofrece para los inversionistas. El problema radica en el desconocimiento del proceso en sí mismo y en la falta de análisis de todos los beneficios que a largo plazo puede brindarnos invertir en oro.

En general, existen muchos mitos que deben ser derrumbados con referencia a la compra de oro como forma de inversión. El hecho de que las instituciones bancarias ofrezcan formas de inversión aparentemente muy atractivas y busquen incentivar el ahorro, ha hecho que el dorado metal pierda la popularidad que gozaba siglos atrás.

De hecho, ya no es común que las personas acumulen oro como sucedía hace muchos años atrás. Muchas personas no parecen recordar que fueron demasiadas las familias que salvaron su economía durante la reciente debacle económica de España, por medio de la venta de joyas y monedas de oro que tenías acumuladas. El oro de inversión es un maravilloso activo refugio y debe ser entendido como tal.

¿Es buena idea invertir en oro en la actualidad?

El escenario de incertidumbre económica aún no ha sido superado, España sigue estando propensa a sufrir crisis económica, pese a los esfuerzos por no decaer.

Son muchas las maneras que tiene el ciudadano común para invertir en oro, desde la compra de joyas, hasta de lingotes de oro. Sin embargo, son muy pocas las personas que entienden la importancia que puede tener el oro de inversión. Aparte de las joyas de la abuela o algunas prendas de oro de uso diario, no muchas personas en Barcelona poseen la propiedad sobre oro físico.

Grandes inversionistas e incluso gurús de la educación financiera como Robert Kiyosaki, aseguran que es necesario invertir en oro físico, aunque no solo como medida de seguridad contra posibles desastres del sistema económico, sino por la sencilla razón de que la tendencia es a que el precio aumente con los años, lo cual protege nuestros ahorros y produce mayores beneficios que la tenencia de dinero en cuentas bancarias.

A nivel histórico, ha habido épocas donde el oro tenía un valor bajo y era poco apreciado, como los años 80 y 90, mientras que en otras épocas como en los 70 fue altamente apreciado. Es bueno invertir en metales preciosos cuando estos se encuentran a precios relativamente bajos, aunque en general es buena opción, debido a que la tendencia a lo largo de la historia, ha sido que el metal dorado aumente siempre su valor.

 

Venta de oro: Buena opción en tiempo de crisis

Recientemente se vivió una profunda crisis económica y financiera a nivel mundial que afecto mucho a España y de la cual, aún se mantienen las secuelas. La crisis evidenció que el dinero en efectivo es un bien volátil, que es capaz de perder su valor en instantes.

Justamente esos momentos de crisis profundas, sirven para entender que existen otras formas de resguardar el poder adquisitivo de nuestros ahorros y que pueden resultar en una tabla de salvación para muchas economías familiares.

En general, el mundo observa a diario el desplome de las bolsas, y cifras negativas de los fondos de inversión, eso, sin mencionar que el sector inmobiliario aún se encuentra en terapia intensiva y los emprendimientos no terminan de tomar solidez debido al escaso valor del dinero.

Pero existe una alternativa muy conocida y muy importante, el oro. Este metal precioso es el refugio de la gran mayoría de los inversores, en cada uno de los momentos de tensión y crisis económica. Así es como los millonarios protegen sus grandes fortunas poniendo su dinero en oro de inversión, es posible que el ciudadano común, también se apropie de esta estrategia buscando proteger su patrimonio.

Según los especialistas en la materia, el precio del oro aumentará significativamente durante los próximos años justamente debido a estas expectativas es que poco a poco ha ido aumentando la cantidad de inversores interesados en adquirir este metal precioso.

El oro de inversión es un recurso universal, que no depende del control del gobierno, ni de bancos centrales, por lo tanto no se devalúa tan fácilmente como el dinero, aun cuando algunas veces, su valor pueda retroceder algunos puntos porcentuales, debido a situaciones específicas del mercado global.