¿Hasta dónde puedo cambiar la fisionomía de mi vivienda?

Familias que crecen y decrecen, por querer un cambio de aires, por potenciar una estancia frente a otras… Cambiar la fisionomía de una vivienda puede ser desde una necesidad hasta un capricho, pero de lo que no hay duda es que se trata de un tipo de reforma integral de casas en Barcelona o cualquier otra gran ciudad, muy interesante.

Ciudades donde el problema de la vivienda cada vez es mayor y donde en el caso de querer mudarnos por cualquiera de estas razones, nos puede resultar más interesante modificar la que tenemos que hipotecarnos de nuevo, pero, ¿hasta qué punto podemos hacerlo?, ¿dónde está el límite de las posibilidades de modificar la estructura de una vivienda?

Imagen: becsatoluga.com

Lo primero: pregunte a un profesional

 

Usted puede haber imaginado a la perfección cómo de grande quiere el salón o cómo quiere integrar una habitación en otra, pero de las posibilidades técnicas sólo le puede hablar un auténtico profesional.

Este profesional debe tener nombre y apellidos, y no son otros que los de un arquitecto técnico. Por este motivo, desconfíe de cualquier cuadrilla o profesional que bajo la afirmación “lo he hecho muchas veces”, pretenda tirar un muro con la simple comprobación de dar unos golpes para saber si está hueca o es un muro de carga.

Una reforma integral puede dar como resultado la posibilidad de estrenar la vivienda de sus sueños, pero también que se convierta en una pesadilla en forma de grietas en el mejor de los casos, derrumbe en el peor, si una persona no cualificada toca donde no debe.

 

Un muro de carga no es lo único intocable

 

Ya hemos tenido la ocasión de mencionar que, el principal obstáculo a la hora de poder modificar una vivienda viene de que todo derribo de paredes, no se haga con muro de cargas o pilares que sean estructurales: que soporten el peso del edificio.

Pero ojo, estas comprobaciones deben ir más allá de marcar en rojo en el plano las paredes que sabemos por indicación de la constructora que son muros estructurales: puede que con el tiempo, otros muros que no lo eran hayan acabado por serlos debido a que la estructura se haya ido asentando sobre ellos.

Por otra parte, hay paredes que a pesar de no actuar como muro de sujeción, se ha aprovechado su interior para la instalación de tuberías o cableado. Previo a su derribo debemos cambiar la instalación o no considerar su eliminación.

 

Ojo con ordenanzas municipales y normativa del edificio

 

Por último, a menos que afecte a la estructura general del edificio, lo que haga en casa, queda en casa… pero, ¿qué ocurre con espacios como el balcón o la fachada?

Estos elementos cuya alteración no solo cambie la fisionomía de mi vivienda sino, en parte, la del edificio, están sujetos a lo que dicte las ordenanzas municipales y la propia normativa del edificio.

Así, por ejemplo, muy difícilmente podremos alterar el exterior de nuestra vivienda, ya que se considera parte del edificio y por tanto, no de nuestra propiedad. Sí que podemos sin embargo, modificar la estética si se produce dentro de nuestra propiedad, pero solo si recibimos el permiso de la comunidad o no se contempla su total prohibición en las ordenanzas municipales.

Es el caso común de los cerramientos o la instalación de persianas, toldos, colocación de macetas, aparatos de aire acondicionados, etc., que deben ser previamente aprobadas por el edificio o recibir el permiso del ayuntamiento, que no lo concederá en ningún caso si modifica el estilo imperante de una zona protegida (por ejemplo realizar instalaciones de aluminio en un barrio de estilo medieval protegido como bien de interés).